jueves, 24 de julio de 2008

Pocas decisiones políticas para enfrentar el cambio climático


Ya no cabe duda razonable ni científica. El planeta se está calentando, y una de las causas es la acción depredadora del modelo productivo que utiliza la sociedad. A pesar de toda esta evidencia científica, ambiental y social, las acciones públicas para actuar en contra de un mayor calentamiento global, son exacerbantemente lentas y no figuran en el primer plano de las urgencias gubernamentales.

Ya no cabe duda razonable ni científica. El planeta se está calentando, y una de las causas es la acción depredadora del modelo productivo que utiliza la sociedad. Atrás quedaron los científicos pagados por las multinacionales del petróleo y la industria química, encargados de sembrar dudas y desacreditar las conclusiones de estudios relacionados con el origen del aumento de la temperatura mundial. Hoy los gobiernos aceptan que la tierra está empezando a sufrir las consecuencias de bruscas modificaciones del clima y de cambios en el régimen de lluvias. Millones de habitantes son conscientes que el nivel del mar está ascendiendo peligrosamente y que de seguir este comportamiento por lo menos 35 países se verán afectados en una primera fase y no menos de 250 millones de personas resultarán damnificadas y, de ellas, alrededor de 90 millones podrían convertirse en refugiadas ambientales.

A pesar de toda esta evidencia científica, ambiental y social, las acciones públicas para actuar en contra de un mayor calentamiento global, son exacerbantemente lentas y no figuran en el primer plano de las urgencias gubernamentales. Y ello se corrobora en un hecho que causa desazón: Las naciones más ricas crearon tres fondos para la adaptación climática y prometieron financiarlos en 2007 con US$279 millones, de los que realmente giraron US$160 millones, pero únicamente se desembolsaron US$26 millones, una cifra ridícula, frente a la magnitud del problema, que requiere anualmente inversiones por US$4.400 millones, de acuerdo con los cálculos de Naciones Unidas.

Los ciudadanos del mundo saben, en general, los peligros que se ciernen sobre ellos por un aumento acelerado de la temperatura, pero no presionan lo suficiente a sus gobiernos para que adopten políticas públicas radicales. El origen de esta pasividad cívica se encuentra, sin duda, en el supuesto de que las acciones gubernamental se iniciarían con recortes drásticos en el uso de energías y millones de personas no están dispuestas a dejar fácilmente su comodidad o a abandonar las tendencias del consumo para lograr que el calentamiento futuro se reduzca.

Las decisiones que se tomen hoy sobre control a los gases de efecto invernadero, no tendrán efectos inmediatos. Sólo se podrán ver en por lo menos 50 años. Eso quiere decir que cuando se prende el aire acondicionado en una casa de Aruba, o se enciende el motor a gasolina de un carro en Miami, o se pone en funcionamiento una caldera en Singapur, o se quema madera en Kenia; una mujer somalí, un niño colombiano, un agricultor boliviano y un empresario irlandés, serán afectados por el calentamiento global, cuyas consecuencias durarán por lo menos medio siglo.

La expulsión a la atmosfera de dióxido de carbono impacta negativamente el ambiente y contribuye al calentamiento de la tierra, sin importar dónde se prendió el motor a gasolina, o dónde se quemó el carbón. Los afectados son los países ricos y pobres, pero no por igual. El impacto realmente crítico, es para quienes viven en los países marginados, donde no es posible construir las infraestructuras necesarias para prevenir los desastres.

Un ejemplo espeluznante, de las dispares condiciones de adaptabilidad al cambio climático entre los dos mundos, lo encontré leyendo el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, en el que se asegura que el Reino Unido invierte US$1.200 millones anuales en protección de inundaciones, mientras los habitantes de los Países Bajos compran viviendas con tecnología que les permita flotar, y los inversionistas de los Alpes están elaborando nieve artificial para garantizar la industria del esquí. Entre tanto, en el Cuerno de África, la adaptación significa recorrer varios kilómetros para conseguir un balde de agua, o que la gente que vive a orillas del Ganges esté construyendo bohíos de bambú sobre pilotes para que no sean alcanzados por el agua, o que en el delta del Mekong se promuevan clases de natación para que la gente pueda salvar su vida. Esto parece una historia de fantasía, pero es la realidad de un mundo altamente iniquitativo.

Por eso no extraña para nada, que el gran acontecimiento de la reunión de los gobernantes pertenecientes al G8en Toyako (Japón), fue la publicación de una foto de Angela Merkel, George W. Bush, Yasuo Fukuda, Nicolas Sarkozy y Dimitri Medvédev, plantando árboles. Porque sobre el tema central, que fue el cambio climático, sólo hubo discursos, pero ningún acuerdo sobre los porcentajes de reducción en las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Sólo en 2009 será posible saber el nivel de compromiso que tendrán las naciones desarrolladas en el mediano plazo en lo que se denomina el nuevo pacto Pos-Kyoto, el cual será negociado por Naciones Unidas

viernes, 18 de julio de 2008

El juego con los mas pobres!!! ESO NO SE HACE


*La guerra por el poder económico del mundo toma cada vez formas más sutiles.
Cuando la multinacional Monsanto comenzó a adquirir patentes sobre semillas modificadas genéticamente, pocos previeron hasta dónde podría llegar con sus planes. Paraguay es un ejemplo de las consecuencias que produjo este modelo, al igual que Argentina, y Uruguay no se está quedando atrás (ya tenemos 300 mil hectáreass de soja RR) (USDA 2005). El fin es controlar la industria alimentaria, o sea que no alcanza con poseer patentes sobre algunas semillas modificadas sino que hay que exterminar el resto. En México, cuna del maíz con miles de variedades, es difícil encontrar maíz no transgénico, pues la contaminación genética es enorme. Varias compañías agroalimentarias occidentales están comprando empresas semilleras en países subdesarrollados para vender semillas transgénicas y así controlar el mercado mundial de alimentos, eliminando las semillas tradicionales. *El cultivo de soja transgénica en Paraguay comenzó en año 1999. Entró en forma ilegal, traída de contrabando, con la complicidad de las autoridades. La superficie de cultivo fue aumentando hasta alcanzar las 1.600.000 hectáreas en el ciclo 2003/04, prácticamente dos millones de hectáreas al año siguiente. Los cultivos se extienden a lo largo de cientos de kilómetros y afectan zonas muy cercanas a comunidades, colonias y otros asentamientos campesinos e indígenas, incluyendo escuelas, hogares, chacras familiares y comunitarias. Los cultivos y semillas tradicionales van desapareciendo gradualmente. Es una agricultura que utiliza semillas propiedad de multinacionales, maquinaris, implementos y agrotóxicos importados, casi no contrata mano de obra y cuando lo hace es extranjera, y las ganancias se depositan en bancos del extranjero. Lo único que le deja al país es el suelo erosionado y el agua envenenada. *La soja RR (Roundup Ready), propiedad de la multinacional Monsanto, fue diseñada genéticamente para resistir al herbicida Roundup, el cual se vende junto con la semilla por ser también creación de esta empresa. El objetivo que pretende cumplir este "invento" es que a la aplicación de este herbicida sólo sobreviva el cultivo modificado. Además de la soja existen otros cultivos RR, como maíz y eucalipto. Los productos a base de glifosato también contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos, aunque se los denomina engañosamente "inertes" y no se especifican en las etiquetas del producto. Por lo tanto las características toxicológicas de los productos de mercado son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida más utilizada (Roundup) contiene el surfactante polioxietileno-amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua. El POEA tiene una toxicidad aguda de tres a cinco veces mayor que la del herbicida solo. Dentro de este paquete vienen otros herbicidas como el endosulfán o la cipermetrina. También se ha aplicado Tordon (2,4,5-T), herbicida que fue utilizado en combinación con el 2,4 D para constituir el famoso "agente naranja" utilizado en la guerra de Vietnam. El 2,4,5-T se encuentra dentro de la lista de la llamada "docena sucia", que agrupa a doce agrotóxicos extremadamente peligrosos. Otro agrotóxico que se suele utilizar es el dodecacloro (mirex), utilizado para combatir la hormiga cortadora. El mirex es uno de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), sustancias químicas tóxicas, contaminantes, orgánicas, persistentes, bioacumulables, que pueden viajar a grandes distancias, y que por lo tanto tienen graves impactos sobre la salud humana y el ambiente. (Cárcamo, 2004) En nuestra visita a Paraguay comprobamos que se estaba utilizando el 2,4 D en los campos de soja; los cultivos cada vez exigen agrotóxicos más poderosos debido a la adaptación de las malezas. Es decir que el cultivo de la soja RR ha aumentado sustancialmente el uso de agrotóxicos, que es exactamente lo opuesto al argumento utilizado por quienes promueven la tecnología de los cultivos transgénicos Vivir en el campo para los paraguayos implica convivir con un veneno mortal que vuela con el aire, se deposita en la tierra, agua y alimentos. La extensión de los cultivos arrasó con la selva, los montes, las tierras de los campesinos e indígenas. Los campesinos son expulsados del campo, los que se quedan corren el riesgo constante de intoxicación a causa de los agrotóxicos que se utilizan. Ya han muerto muchas personas, incluidos niños, a consecuencia de las fumigaciones. Los campesinos formaron coordinadoras por la defensa de las tierras. Han realizado acciones de bloqueo de siembras y fumigaciones y amenazado con ocupar tierras. La expulsión de la población del campo donde han vivido durante cientos de años provocó un crecimiento de la pobreza en las ciudades y un aumento de la emigración. Los cultivos de autoconsumo, mantenidos desde tiempos ancestrales, son destruidos o contaminados por el Roundup y otros agrotóxicos que se le van agregando a éste, al mismo tiempo que se destruye la vida de la fauna terrestre e ictícola. Los indígenas que tradicionalmente vivían del monte ya no tienen monte; los ríos y la tierra acumulan el veneno que no se degrada en pocos días como asegura la multinacional que los produce, el campo es un interminable "desierto verde" donde solo se planta soja transgénica y donde los agrotóxicos casi no dejan vida vegetal ni animal a su paso. Desde que comenzó la producción de soja transgénica en Paraguay, se incrementó la dependencia de las exportaciones, así como la intervención de Monsanto en los monocultivos de soja. El precio de las tierras aumentó, hay una total falta de control del gobierno sobre los problemas que acarrea su producción y consumo. Continúan las transgresiones a la legislación ambiental y la inoperancia de la Comisión Nacional de Bioseguridad. El aparato de justicia se alía con los grandes propietarios para acallar las denuncias de los damnificados, como en el caso del niño Silvino Talavera, muerto a causa de las fumigaciones, o reprimir las acciones de protesta de campesinos e indígenas. Ante la falta de soluciones, los afectados venden sus tierras y emigran hacia los cinturones de pobreza de los pueblos o grandes ciudades (se estima que unas 100 mil personas abandonaron sus tierras) o se organizan en coordinadoras departamentales por la defensa de la vida y el medio ambiente (aunque por el momento esto no ha dado resultado, debido a la corrupción e ineficacia del gobierno), o bien se organizan para ocupar tierras, quemar sojales, bloquear el ingreso de maquinarias y personal para fumigación. En estos casos, la brutal represión ha cobrado muchas vidas. La organización y la movilización son muy complicadas para los campesinos debido a que las distancias son enormes y no hay dinero para el transporte, la alimentación y otras necesidades que se plantean en los viajes, sin mencionar que cuando los enfrentamientos dejan heridos, también deben procurarse los medicamentos, porque en los hospitales no hay prácticamente nada. El caso de Silvino Talavera El 8 de enero de 2003 falleció Silvino Talavera, niño de 11 años de una familia campesina con la que estuvo el colectivo. Esta familia vive desde hace 24 años en Pirapey 35, un sitio rodeado de plantaciones de soja transgénica. En el medio de este paisaje ellos tratan de mantener su pequeña huerta y algunos animales (los que sobrevivieron al veneno). Tienen doce hijos. En el momento que Silvino se dirigía al almacén, que queda a varios kilómetros de su casa (algo normal en el campo paraguayo), un vecino estaba fumigando con Roundup su plantación lindera al camino. Las emanaciones alcanzaron a Silvino, que se enfermó inmediatamente y fue trasladado a Encarnación porque no podía ser atendido en Itapúa. Estuvo grave varios días hasta que le dieron el alta; entonces, a otro vecino le tocó fumigar, sin importarle los ruegos de Petrona Villasboas, la madre. El viento se encargó de trasladar el veneno hasta la casita de madera donde viven, intoxicando de nuevo al niño y causándole la muerte. La madre es integrante de Conamuri (Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas), y con este apoyo inició un juicio de inmediato, a pesar de los sobornos y las amenazas de muerte que recibió. Está teniendo muchas dificultades para seguir adelante, porque las distancias son grandes y para movilizarse se necesita un dinero que no tienen. El proceso iba por buen camino, pero los acusados han hecho modificar el resultado. Este fue el primer caso de muerte por intoxicación que llega a la Justicia, pero según comentó la propia Petrona y confirmó Julia Franco, también integrante de Conamuri, no es la primera muerte de un niño sino que ha habido muchas en todo el país, que no se denuncian a causa de amenazas o sobornos o simplemente por la falta de dinero para llevar a cabo las diferentes instancias de un juicio. De hecho en el libro Avance del monocultivo de soja transgénica en el Paraguay, editado por Tomás Palau, se denuncian decenas de casos de intoxicaciones, muertes y contaminación de fuentes de agua, y asesinatos de campesinos en ataques policiales a acciones de resistencia. Por ejemplo, el 22 de enero del 2004, en Caaguazú, fuerzas policiales atacaron con armas de fuego a un grupo de campesinos que se dirigía a manifestarse contra el uso de agrotóxicos en una parcela de 70 hectáreas de soja, dejando dos campesinos muertos, nueve heridos, una decena de lesionados y más de 40 detenidos. Contaminación de suelo y agua Al contrario de lo que dice la etiqueta del Roundup (según la cual el herbicida que cae al suelo es inactivado inmediatamente mediante una reacción química que ocurre con las arcillas, sin dejar residuos que puedan afectar las siembras posteriores, ni tampoco penetrar por las raíces de los cultivos ya establecidos) el glifosato puede soltarse de las partículas y ser muy móvil en el ambiente del suelo, y lo hace en grandes porcentajes. En un tipo de suelo estudiado, el 80% del glifosato adicionado se soltó en dos horas. Según la Agencia de protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA) en estudios de campo los residuos se encuentran al año siguiente. El glifosato es altamente soluble en agua (12 gramos/litro a 25º C). Ha contaminado el agua en Canadá. Se ha encontrado que persiste de 12 a 60 días en aguas de estanques, pero persiste más tiempo en los sedimentos del fondo. La vida media en sedimentos fue de 120 días en un estudio en Missouri, Estados Unidos. La persistencia fue mayor de un año en sedimentos en Michigan y en Oregón. En Dinamarca el ministro de Medio Ambiente anunció restricciones nunca vistas al uso de glifosato, debido a una investigación que demostraba la presencia de glifosato en el agua del subsuelo, de donde se obtiene la mayor parte del agua potable del país. El glifosato y uno de sus subproductos alcanzaron niveles inaceptables en el agua subterránea. Se filtra a través del terreno, contaminando el agua subterránea en una proporción cinco veces mayor respecto del nivel permitido para el agua potable. Las bacterias de la tierra no lo degradan antes de alcanzar el agua de las napas subterráneas. (RAPAL, 2004; Kaczewer, 2004) Paraguay nunca superó la devastación de la guerra de la Triple Alianza, en la que Argentina, Uruguay y Brasil se unieron para cumplir con los deseos de Inglaterra y exterminar al país, su población y su cultura con el objetivo de que no se expandiera el "mal ejemplo" de independencia económica y, prácticamente, autoabastecimiento. Actualmente el FMI presiona al gobierno para lograr un crecimiento superior al de la población, cosa que sólo se puede lograr con el aumento del PBI agrícola, que a su vez depende de la soja transgénica. La última ampliación de estos plantíos (426 mil hectáreas) se hizo principalmente sobre tierras campesinas. (Palau, 2004)Se acentúa la pérdida de soberanía económica por depender de la exportación de un solo producto cuyas semillas son provistas por una sola empresa (Monsanto), y por lo tanto depender de importaciones mayores. Se pierde también la soberanía territorial, pues las tierras pasan a manos extranjeras, y la soberanía alimentaria, porque se desplaza la diversificación y los cultivos de subsistencia, expulsando a los campesinos hacia las ciudades. No hay mejor forma de dominio que mantener una población hambrienta, sin recursos alimentarios propios. Las luchas y movilizaciones reclaman un nuevo tipo de reforma agraria. No sólo la distribución de tierra, sino la defensa de la soberanía alimentaria, el derecho a producir con la propia semilla y a desarrollar técnicas agrícolas adecuadas de acuerdo con la economía campesina y el equilibrio del medio ambiente, el desarrollo de formas sociales de producción y la democratización de la educación en el medio rural.
El colectivo visitó también una comunidad de diez familias indígenas guaraní, en Pirapey 35, Itapúa. Hace muchos años estas familias vivían del monte pero fueron despojados de sus tierras. Estuvieron luchando años para recuperarlas, y sólo lograron recuperar un cuarto de ese territorio porque ya estaba totalmente devastado. Como no sabían sobrevivir de otra forma que no fuera el monte, una organización llamada Prodeco (Proyecto de Desarrollo Comunitario), con sede en Asunción, les ofreció participar en un proyecto del que recibirían dinero para construir graneros y desarrollar su agricultura. A cambio tenían que plantar soja transgénica. Sin embargo, aunque empezaron a plantar la soja nunca recibieron el dinero. Ahora están buscando alternativas que les permitan sobrevivir en una tierra empobrecida que ya no puede satisfacer sus necesidades. Viven en una situación de extrema pobreza, beben el agua y se bañan en un río que atraviesa los sojales. Lo que más les preocupa es aprender a leer y escribir, para no ser estafados nuevamente.
Algunos de los casos de intoxicación , muertes o movilizaciones a causa del modelo sojero (Palau, 2004)
08/01/03 (Pirapey 35, Itapúa) Siete niños fueron internados en Encarnación con el mismo cuadro gastrointestinal de Silvino Talavera.
06/06/03 (Minga Pora, Alto Paraná) La Empresa Seda y Fibras denunció la intoxicación de cientos de pequeños productores, plantaciones de mora y el laboratorio de producción de larvas, debido a la fumigación aérea de los sojales con monocrotophos.
02/07/03 (3 de Febrero 5ª línea, Caaguazú) Una mujer fallece presumiblemente afectada por fumigaciones
26/02/03 (Juan E. O´Leary, Alto Paraná) Agrotóxicos causan gran mortandad de peces en la zona porque los brasileños fumigan sus plantaciones y lavan sus máquinas en el arroyo.
1/12/03 (San Pedro del Paraná, Itapúa) En emergencia 10 compañías del distrito cercano a La Paz y Fram, a causa de la destrucción total de cultivos, muerte de animales de corral e incluso la muerte de un menor de edad, supuestamente por uso indiscriminado de pesticida "matayuyos".
03/12/03 ( Potrerito, San Pedro del Paraná, Itapúa) Itapúa en alerta ante posible intoxicación por agrotóxicos, unas 300 familias estarían afectadas. Un menor de 9 años falleció en una de las compañías afectadas y 7 personas internadas con problemas cutáneos, dolor de estómago y vómitos.
12/12/03 (Mismo caso) Gobierno confirma contaminación de campesinos con agrotóxicos. MAG prohibió fumigación en áreas pobladas y en cursos de agua en un espacio de 100 metros a la redonda. Encontraron glifosatos y carbonatos tóxicos en agua y orina de pobladores.
22/01/04 (Ypekúa, Repatrición, Caaguazú) En ataque policial resultan dos campesinos muertos, 9 heridos, una decena de lesionados y más de 40 detenidos. Iban a sumarse a la resistencia contra el uso de agrotóxicos en una parcela de 70 hás de soja. La ONAC denuncia la utilización de armas de guerra para acribillar a campesinos. Posteriormente son denunciadas torturas a 35 detenidos por efectivos policiales.
29/01/04 (K.18, Ruta 1, Encarnación, Itapúa) Vecinos denuncian la contaminación de un pequeño arroyo con agroquímicos empleados en la fumigación de la soja. Varios niños presentan granos en piernas y rostros, vómitos, mareos y fiebre. Denuncian también gran mortandad de peces y animales de corral
13/02/04 (María Auxiliadora, Los Cedrales, Alto Paraná) Unas 80 familias de la zona están afectadas por la contaminación de un arroyo (murieron todos los peces y ranas), también murieron perros que bebieron el agua.
21/02/04 Debido a la alta toxicidad que afecta a las personas y a todo el medio ambiente, fue solicitada al Congreso Nacional la prohibición del uso de los potentes plaguicidas Paraquat y 2,4 D, utilizados a gran escala para la eliminación de malezas en los cultivos extensivos.
27/02/04 (Paso Yobai, Guairá) 10 personas destruyeron 5 hectáress de soja de un total de 14.
29/02/04 ( La Paloma, Canindeyú) Desconocidos queman unas 10 hás de soja y 15 hás. En Mcal. López, Caaguazú
03/03/04 (San Agustín, Repatriación, Caaguazú) Un grupo de desconocidos campesinos destruyó 4 hectáreas de soja con machete.
Los casos son muchos más, solo ennumeramos algunos, tanto de intoxicaciones como de acciones campesinas. Como decíamos al principio de la nota, es una guerra solapada que se extiende en muchos países sobre todo de América del Sur y se justifica con argumentos totalmente ridículos como terminar con el hambre en el mundo por citar un ejemplo.

lunes, 23 de junio de 2008

Ya son el colmo... El juego con los mas pobres

*La guerra por el poder económico del mundo toma cada vez formas más sutiles.
Cuando la multinacional Monsanto comenzó a adquirir patentes sobre semillas modificadas genéticamente, pocos previeron hasta dónde podría llegar con sus planes. Paraguay es un ejemplo de las consecuencias que produjo este modelo, al igual que Argentina, y Uruguay no se está quedando atrás (ya tenemos 300 mil hectáreass de soja RR) (USDA 2005). El fin es controlar la industria alimentaria, o sea que no alcanza con poseer patentes sobre algunas semillas modificadas sino que hay que exterminar el resto. En México, cuna del maíz con miles de variedades, es difícil encontrar maíz no transgénico, pues la contaminación genética es enorme. Varias compañías agroalimentarias occidentales están comprando empresas semilleras en países subdesarrollados para vender semillas transgénicas y así controlar el mercado mundial de alimentos, eliminando las semillas tradicionales. *El cultivo de soja transgénica en Paraguay comenzó en año 1999. Entró en forma ilegal, traída de contrabando, con la complicidad de las autoridades. La superficie de cultivo fue aumentando hasta alcanzar las 1.600.000 hectáreas en el ciclo 2003/04, prácticamente dos millones de hectáreas al año siguiente. Los cultivos se extienden a lo largo de cientos de kilómetros y afectan zonas muy cercanas a comunidades, colonias y otros asentamientos campesinos e indígenas, incluyendo escuelas, hogares, chacras familiares y comunitarias. Los cultivos y semillas tradicionales van desapareciendo gradualmente. Es una agricultura que utiliza semillas propiedad de multinacionales, maquinaris, implementos y agrotóxicos importados, casi no contrata mano de obra y cuando lo hace es extranjera, y las ganancias se depositan en bancos del extranjero. Lo único que le deja al país es el suelo erosionado y el agua envenenada. *La soja RR (Roundup Ready), propiedad de la multinacional Monsanto, fue diseñada genéticamente para resistir al herbicida Roundup, el cual se vende junto con la semilla por ser también creación de esta empresa. El objetivo que pretende cumplir este "invento" es que a la aplicación de este herbicida sólo sobreviva el cultivo modificado. Además de la soja existen otros cultivos RR, como maíz y eucalipto. Los productos a base de glifosato también contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos, aunque se los denomina engañosamente "inertes" y no se especifican en las etiquetas del producto. Por lo tanto las características toxicológicas de los productos de mercado son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida más utilizada (Roundup) contiene el surfactante polioxietileno-amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua. El POEA tiene una toxicidad aguda de tres a cinco veces mayor que la del herbicida solo. Dentro de este paquete vienen otros herbicidas como el endosulfán o la cipermetrina. También se ha aplicado Tordon (2,4,5-T), herbicida que fue utilizado en combinación con el 2,4 D para constituir el famoso "agente naranja" utilizado en la guerra de Vietnam. El 2,4,5-T se encuentra dentro de la lista de la llamada "docena sucia", que agrupa a doce agrotóxicos extremadamente peligrosos. Otro agrotóxico que se suele utilizar es el dodecacloro (mirex), utilizado para combatir la hormiga cortadora. El mirex es uno de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), sustancias químicas tóxicas, contaminantes, orgánicas, persistentes, bioacumulables, que pueden viajar a grandes distancias, y que por lo tanto tienen graves impactos sobre la salud humana y el ambiente. (Cárcamo, 2004) En nuestra visita a Paraguay comprobamos que se estaba utilizando el 2,4 D en los campos de soja; los cultivos cada vez exigen agrotóxicos más poderosos debido a la adaptación de las malezas. Es decir que el cultivo de la soja RR ha aumentado sustancialmente el uso de agrotóxicos, que es exactamente lo opuesto al argumento utilizado por quienes promueven la tecnología de los cultivos transgénicos Vivir en el campo para los paraguayos implica convivir con un veneno mortal que vuela con el aire, se deposita en la tierra, agua y alimentos. La extensión de los cultivos arrasó con la selva, los montes, las tierras de los campesinos e indígenas. Los campesinos son expulsados del campo, los que se quedan corren el riesgo constante de intoxicación a causa de los agrotóxicos que se utilizan. Ya han muerto muchas personas, incluidos niños, a consecuencia de las fumigaciones. Los campesinos formaron coordinadoras por la defensa de las tierras. Han realizado acciones de bloqueo de siembras y fumigaciones y amenazado con ocupar tierras. La expulsión de la población del campo donde han vivido durante cientos de años provocó un crecimiento de la pobreza en las ciudades y un aumento de la emigración. Los cultivos de autoconsumo, mantenidos desde tiempos ancestrales, son destruidos o contaminados por el Roundup y otros agrotóxicos que se le van agregando a éste, al mismo tiempo que se destruye la vida de la fauna terrestre e ictícola. Los indígenas que tradicionalmente vivían del monte ya no tienen monte; los ríos y la tierra acumulan el veneno que no se degrada en pocos días como asegura la multinacional que los produce, el campo es un interminable "desierto verde" donde solo se planta soja transgénica y donde los agrotóxicos casi no dejan vida vegetal ni animal a su paso. Desde que comenzó la producción de soja transgénica en Paraguay, se incrementó la dependencia de las exportaciones, así como la intervención de Monsanto en los monocultivos de soja. El precio de las tierras aumentó, hay una total falta de control del gobierno sobre los problemas que acarrea su producción y consumo. Continúan las transgresiones a la legislación ambiental y la inoperancia de la Comisión Nacional de Bioseguridad. El aparato de justicia se alía con los grandes propietarios para acallar las denuncias de los damnificados, como en el caso del niño Silvino Talavera, muerto a causa de las fumigaciones, o reprimir las acciones de protesta de campesinos e indígenas. Ante la falta de soluciones, los afectados venden sus tierras y emigran hacia los cinturones de pobreza de los pueblos o grandes ciudades (se estima que unas 100 mil personas abandonaron sus tierras) o se organizan en coordinadoras departamentales por la defensa de la vida y el medio ambiente (aunque por el momento esto no ha dado resultado, debido a la corrupción e ineficacia del gobierno), o bien se organizan para ocupar tierras, quemar sojales, bloquear el ingreso de maquinarias y personal para fumigación. En estos casos, la brutal represión ha cobrado muchas vidas. La organización y la movilización son muy complicadas para los campesinos debido a que las distancias son enormes y no hay dinero para el transporte, la alimentación y otras necesidades que se plantean en los viajes, sin mencionar que cuando los enfrentamientos dejan heridos, también deben procurarse los medicamentos, porque en los hospitales no hay prácticamente nada. El caso de Silvino Talavera El 8 de enero de 2003 falleció Silvino Talavera, niño de 11 años de una familia campesina con la que estuvo el colectivo. Esta familia vive desde hace 24 años en Pirapey 35, un sitio rodeado de plantaciones de soja transgénica. En el medio de este paisaje ellos tratan de mantener su pequeña huerta y algunos animales (los que sobrevivieron al veneno). Tienen doce hijos. En el momento que Silvino se dirigía al almacén, que queda a varios kilómetros de su casa (algo normal en el campo paraguayo), un vecino estaba fumigando con Roundup su plantación lindera al camino. Las emanaciones alcanzaron a Silvino, que se enfermó inmediatamente y fue trasladado a Encarnación porque no podía ser atendido en Itapúa. Estuvo grave varios días hasta que le dieron el alta; entonces, a otro vecino le tocó fumigar, sin importarle los ruegos de Petrona Villasboas, la madre. El viento se encargó de trasladar el veneno hasta la casita de madera donde viven, intoxicando de nuevo al niño y causándole la muerte. La madre es integrante de Conamuri (Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas), y con este apoyo inició un juicio de inmediato, a pesar de los sobornos y las amenazas de muerte que recibió. Está teniendo muchas dificultades para seguir adelante, porque las distancias son grandes y para movilizarse se necesita un dinero que no tienen. El proceso iba por buen camino, pero los acusados han hecho modificar el resultado. Este fue el primer caso de muerte por intoxicación que llega a la Justicia, pero según comentó la propia Petrona y confirmó Julia Franco, también integrante de Conamuri, no es la primera muerte de un niño sino que ha habido muchas en todo el país, que no se denuncian a causa de amenazas o sobornos o simplemente por la falta de dinero para llevar a cabo las diferentes instancias de un juicio. De hecho en el libro Avance del monocultivo de soja transgénica en el Paraguay, editado por Tomás Palau, se denuncian decenas de casos de intoxicaciones, muertes y contaminación de fuentes de agua, y asesinatos de campesinos en ataques policiales a acciones de resistencia. Por ejemplo, el 22 de enero del 2004, en Caaguazú, fuerzas policiales atacaron con armas de fuego a un grupo de campesinos que se dirigía a manifestarse contra el uso de agrotóxicos en una parcela de 70 hectáreas de soja, dejando dos campesinos muertos, nueve heridos, una decena de lesionados y más de 40 detenidos. Contaminación de suelo y agua Al contrario de lo que dice la etiqueta del Roundup (según la cual el herbicida que cae al suelo es inactivado inmediatamente mediante una reacción química que ocurre con las arcillas, sin dejar residuos que puedan afectar las siembras posteriores, ni tampoco penetrar por las raíces de los cultivos ya establecidos) el glifosato puede soltarse de las partículas y ser muy móvil en el ambiente del suelo, y lo hace en grandes porcentajes. En un tipo de suelo estudiado, el 80% del glifosato adicionado se soltó en dos horas. Según la Agencia de protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA) en estudios de campo los residuos se encuentran al año siguiente. El glifosato es altamente soluble en agua (12 gramos/litro a 25º C). Ha contaminado el agua en Canadá. Se ha encontrado que persiste de 12 a 60 días en aguas de estanques, pero persiste más tiempo en los sedimentos del fondo. La vida media en sedimentos fue de 120 días en un estudio en Missouri, Estados Unidos. La persistencia fue mayor de un año en sedimentos en Michigan y en Oregón. En Dinamarca el ministro de Medio Ambiente anunció restricciones nunca vistas al uso de glifosato, debido a una investigación que demostraba la presencia de glifosato en el agua del subsuelo, de donde se obtiene la mayor parte del agua potable del país. El glifosato y uno de sus subproductos alcanzaron niveles inaceptables en el agua subterránea. Se filtra a través del terreno, contaminando el agua subterránea en una proporción cinco veces mayor respecto del nivel permitido para el agua potable. Las bacterias de la tierra no lo degradan antes de alcanzar el agua de las napas subterráneas. (RAPAL, 2004; Kaczewer, 2004) Paraguay nunca superó la devastación de la guerra de la Triple Alianza, en la que Argentina, Uruguay y Brasil se unieron para cumplir con los deseos de Inglaterra y exterminar al país, su población y su cultura con el objetivo de que no se expandiera el "mal ejemplo" de independencia económica y, prácticamente, autoabastecimiento. Actualmente el FMI presiona al gobierno para lograr un crecimiento superior al de la población, cosa que sólo se puede lograr con el aumento del PBI agrícola, que a su vez depende de la soja transgénica. La última ampliación de estos plantíos (426 mil hectáreas) se hizo principalmente sobre tierras campesinas. (Palau, 2004)Se acentúa la pérdida de soberanía económica por depender de la exportación de un solo producto cuyas semillas son provistas por una sola empresa (Monsanto), y por lo tanto depender de importaciones mayores. Se pierde también la soberanía territorial, pues las tierras pasan a manos extranjeras, y la soberanía alimentaria, porque se desplaza la diversificación y los cultivos de subsistencia, expulsando a los campesinos hacia las ciudades. No hay mejor forma de dominio que mantener una población hambrienta, sin recursos alimentarios propios. Las luchas y movilizaciones reclaman un nuevo tipo de reforma agraria. No sólo la distribución de tierra, sino la defensa de la soberanía alimentaria, el derecho a producir con la propia semilla y a desarrollar técnicas agrícolas adecuadas de acuerdo con la economía campesina y el equilibrio del medio ambiente, el desarrollo de formas sociales de producción y la democratización de la educación en el medio rural.
El colectivo visitó también una comunidad de diez familias indígenas guaraní, en Pirapey 35, Itapúa. Hace muchos años estas familias vivían del monte pero fueron despojados de sus tierras. Estuvieron luchando años para recuperarlas, y sólo lograron recuperar un cuarto de ese territorio porque ya estaba totalmente devastado. Como no sabían sobrevivir de otra forma que no fuera el monte, una organización llamada Prodeco (Proyecto de Desarrollo Comunitario), con sede en Asunción, les ofreció participar en un proyecto del que recibirían dinero para construir graneros y desarrollar su agricultura. A cambio tenían que plantar soja transgénica. Sin embargo, aunque empezaron a plantar la soja nunca recibieron el dinero. Ahora están buscando alternativas que les permitan sobrevivir en una tierra empobrecida que ya no puede satisfacer sus necesidades. Viven en una situación de extrema pobreza, beben el agua y se bañan en un río que atraviesa los sojales. Lo que más les preocupa es aprender a leer y escribir, para no ser estafados nuevamente.
Algunos de los casos de intoxicación , muertes o movilizaciones a causa del modelo sojero (Palau, 2004)
08/01/03 (Pirapey 35, Itapúa) Siete niños fueron internados en Encarnación con el mismo cuadro gastrointestinal de Silvino Talavera.
06/06/03 (Minga Pora, Alto Paraná) La Empresa Seda y Fibras denunció la intoxicación de cientos de pequeños productores, plantaciones de mora y el laboratorio de producción de larvas, debido a la fumigación aérea de los sojales con monocrotophos.
02/07/03 (3 de Febrero 5ª línea, Caaguazú) Una mujer fallece presumiblemente afectada por fumigaciones
26/02/03 (Juan E. O´Leary, Alto Paraná) Agrotóxicos causan gran mortandad de peces en la zona porque los brasileños fumigan sus plantaciones y lavan sus máquinas en el arroyo.
1/12/03 (San Pedro del Paraná, Itapúa) En emergencia 10 compañías del distrito cercano a La Paz y Fram, a causa de la destrucción total de cultivos, muerte de animales de corral e incluso la muerte de un menor de edad, supuestamente por uso indiscriminado de pesticida "matayuyos".
03/12/03 ( Potrerito, San Pedro del Paraná, Itapúa) Itapúa en alerta ante posible intoxicación por agrotóxicos, unas 300 familias estarían afectadas. Un menor de 9 años falleció en una de las compañías afectadas y 7 personas internadas con problemas cutáneos, dolor de estómago y vómitos.
12/12/03 (Mismo caso) Gobierno confirma contaminación de campesinos con agrotóxicos. MAG prohibió fumigación en áreas pobladas y en cursos de agua en un espacio de 100 metros a la redonda. Encontraron glifosatos y carbonatos tóxicos en agua y orina de pobladores.
22/01/04 (Ypekúa, Repatrición, Caaguazú) En ataque policial resultan dos campesinos muertos, 9 heridos, una decena de lesionados y más de 40 detenidos. Iban a sumarse a la resistencia contra el uso de agrotóxicos en una parcela de 70 hás de soja. La ONAC denuncia la utilización de armas de guerra para acribillar a campesinos. Posteriormente son denunciadas torturas a 35 detenidos por efectivos policiales.
29/01/04 (K.18, Ruta 1, Encarnación, Itapúa) Vecinos denuncian la contaminación de un pequeño arroyo con agroquímicos empleados en la fumigación de la soja. Varios niños presentan granos en piernas y rostros, vómitos, mareos y fiebre. Denuncian también gran mortandad de peces y animales de corral
13/02/04 (María Auxiliadora, Los Cedrales, Alto Paraná) Unas 80 familias de la zona están afectadas por la contaminación de un arroyo (murieron todos los peces y ranas), también murieron perros que bebieron el agua.
21/02/04 Debido a la alta toxicidad que afecta a las personas y a todo el medio ambiente, fue solicitada al Congreso Nacional la prohibición del uso de los potentes plaguicidas Paraquat y 2,4 D, utilizados a gran escala para la eliminación de malezas en los cultivos extensivos.
27/02/04 (Paso Yobai, Guairá) 10 personas destruyeron 5 hectáress de soja de un total de 14.
29/02/04 ( La Paloma, Canindeyú) Desconocidos queman unas 10 hás de soja y 15 hás. En Mcal. López, Caaguazú
03/03/04 (San Agustín, Repatriación, Caaguazú) Un grupo de desconocidos campesinos destruyó 4 hectáreas de soja con machete.
Los casos son muchos más, solo ennumeramos algunos, tanto de intoxicaciones como de acciones campesinas. Como decíamos al principio de la nota, es una guerra solapada que se extiende en muchos países sobre todo de América del Sur y se justifica con argumentos totalmente ridículos como termi

viernes, 6 de junio de 2008

La influencia del cambio climático en el ciclón que arrasó Birmania


La influencia del cambio climático en el ciclón que arrasó Birmania
La tragedia de Birmania nos abre los ojos ante la evidencia del cambio climático. Los ciclones son cada vez más violentos, a pesar de que su número no crece.

La reciente catástrofe que ha causado el Nargis en Birmania y las últimas en manos del Katrina, Rita o Wilma en el 2005 hacen sospechar, que el cambio climático también tiene que ver con la fuerza con la que devastan los ciclones.

Los expertos están divididos unos preocupados porque cada vez es más usual que la categoría máxima de los ciclones oscile entre 4 y 5, categoría máxima y otros sostienen que la conexión con el cambio climático no se hace patente, pues el número de ciclones no ha aumentado aunque si lo haya hecho, considerablemente, su fuerza.

Se estima que hay unos 80 ciclones cada año en todo el mundo y durante muchos años este número no ha variado y tampoco se cree que vaya en aumento según Frederic Nathan, del Instituto Meteorológico de Francia (Meteo-France), lo que si ha cambiado es el número de ciclones de categoría 4-5, su número ha aumentado en los últimos 30 años y siempre van acompañados de vientos que soplan a una velocidad de 200 kilómetros por hora, con lo que queda determinado que lo que va en aumento es la fuerza y no la cantidad. Lo mismo opina Kerry Emanuel, profesor del Instituto de Tecnología de Massachussets, quien afirma que desde los años 50 el numero de ciclones de alta categoría se ha doblado.


Entre los años 70 y los finales de los 90, los ciclones de categoría 4-5 se duplicaron en número. Cada lustro sigue pasando lo mismo... son datos ofrecidos por el Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta (EEUU) .
Un ejemplo muy claro lo encontramos en el océano Índico donde cada año aparecen unos cinco ciclones y no más, como el reciente Nargis o el Sidr que barrió Bangladesh en el 2007 dejando unos 4.400 muertos.
Si tenemos en cuenta el último informe del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (GICC), publicado en 2007, donde se afirmaba que los ciclones aumentarían en potencia y número, sólo podemos esperar que las catástrofes se disparen en los próximos años, algo ya anunciado y que parece a nadie importar demasiado. En contra se encuentra el director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia y experto del GICC, Hervé Le Treut, quien apunta que los estudios ofrecidos por el GICC están basados en el océano Atlántico y no en el Índico.

Le Treut se esconde en la afirmación de que sólo a largo plazo se puede determinar si un acontecimiento está asociado a una verdadera tendencia. La meteorología se basa en el azar, pero la climatología se desarrolla por leyes definidas a través de las estadísticas de periodos no más largos de 30 años. Piensa que los sistemas de observación son escasos al igual que los datos que se conocen sobre los océanos de todo el mundo, e insiste en que aún somos más ignorantes si hablamos de éste tema en la era anterior a los satélites.

Como veis, queridos lectores, los científicos no se ponen de acuerdo pues, como bien dice Le Treut, aún nos queda mucho por aprender, pero en mi humilde opinión, pienso que más vale preocuparse por el presente y solucionar los problemas a los que ahora nos enfrentamos, que esperar a tener más datos cuando todo haya vuelto a pasar otra vez. El camino se hace andando, y verlas venir es de futuristas.
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El daño que dejan a su paso estos ciclones son también cada vez mayores, el número de muertos y desaparecidos es casi innombrable y deberíamos de echarnos a temblar cada vez que lo oímos: Katrina 1.500 muertos; Sidr 4.400 muertos, Nargis 28.458 muertos...

A éstas escalofriantes cifras hay que añadir un número muchísimo más alto, de personas desaparecidas, que como os podéis imaginar han sido arrastradas, eliminadas de la faz de la Tierra. Con toda seguridad sus cuerpos no aparecerán y su número crece sin dilación e una lista negra que dicta: desaparecidos...
Las perdidas económicas son también cada vez mayores, la población costera aumenta cada año y el valor de los seguros es muy alto, ya que las infraestructuras a las que protegen son muy débiles.

Tras el paso del Nargis, más de un millón y medio de personas han perdido completamente sus hogares y pertenencias y ahora están completamente expuestos a todo tipo de enfermedades y calamidades, solo cabe esperar que la ayuda humanitaria ayude a estos seres que no tienen la culpa de haber nacido allí...
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El enorme drama del calentamiento global


El enorme drama del calentamiento global
James Hansen, una de las personas más influyentes del mundo, experto en clima de la NASA y director del Instituto Goddar de estudios espaciales, afirma abiertamente en su último estudio, que se oculta la verdadera gravedad del calentamiento global.

Además insiste en que el mayor obstáculo a salvar para no dejar que el Plantea caiga en la extinción total, no es la tecnología sino la política.

Hace ya más de 20 años que las emisiones de CO2 a la atmósfera llegaron a un nivel muy crítico ya que el noventa por ciento del consumo de energía mundial se extrae de recursos fósiles. Para Hansen esto es sin duda un negocio enorme y sus intereses han infiltrado al Gobierno y al Congreso de los EEUU, hasta tal punto en el que se han alistado nuevos políticos, cuya única función es decir, a viva voz, que la gravedad del problema no es para tanto.

Hansen opina que ni aunque nos marcáramos las metas más exigentes, para luchar contra el cambio climático, nuestras acciones no serían suficientes. El objetivo que se marcó en su momento por la Unión Europea para la reducción de emisiones de efecto invernadero, 550 partes por millón, es absolutamente inútil, pues haría falta que la cifra se rebajara hasta 350 partes por millón para poder empezar a hablar de salvación.

Si seguimos así la temperatura de la Tierra ascenderá 6 grados y nos los 3 grados que están previstos, en caso de llegar a esa temperatura nos quedaremos sin hielo y el nivel del mar subirá 75 metros, un autentico desastre mundial.

Los cálculos ridículos en los que hoy nos movemos son producto de una economía política basada en las necesidades de las grandes potencias y son ellas precisamente las que, de adoptar medidas más drásticas, podrían salvar el Planeta.

Desde el año pasado Hansen publicó un artículo con el titulo “Remenber this: 350 parts per million” (Recuerda esto: 350 partes por millón) en el que explicaba que el límite de emisiones de CO2 “seguras” para el Planeta era sólo de 350 partes por millón. Hansen y ocho científicos más, explican en el reciente estudio, que las emisiones generadas por el consumo de combustibles fósiles y las que se utilizan en silvicultura y el suelo, deberían de ser erradicas en su totalidad. Consideran que la labor es ardua pero no imposible, curiosamente Hansen compara la labor con el mágnifico esfuerzo de recuperación que se realizó tras la Segunda Guerra Mundial.

Textualmente se recoge en el resumen del informe: “Si la humanidad quiere preservar un planeta similar a aquel en que la civilización se desarrolló, las evidencias paleoclimáticas y el cambio climático en curso sugieren que el CO2 debe ser reducido de los actuales 385 ppm a un máximo de 350 ppm”
En las conclusiones se afirma: “Continuar con el crecimiento de la emisiones solo otra década, prácticamente elimina la posibilidad del retorno, a corto plazo, a la composición de la atmósfera sin sobrepasar los limites de efectos catastróficos”
Las evidencias de las que hace alarde el estudio realizado por Hansen, tienen su origen en la paleoclimatología, ciencia que estudia la evolución del clima en el Planeta y la relación que tiene con los gases de efecto invernadero.

martes, 27 de mayo de 2008

Diario de una conferencia: Bali, el sabor agridulce del cambio climático

La conferencia celebrada en Bali, el pasado mes de Diciembre, ha supuesto un avance sobre la lucha contra el cambio climático y sobre todo, determinó las posturas de cada país y su compromiso ante tan delicado tema.
¿Cómo se han comportado los políticos ante las evidencias del cambio climático y que han decidido hacer en nuestro propio nombre?

Día 3 de Diciembre: Unos 130 ministros de todos los países y destacados jefes de Gobierno se dan cita en Bali en la 13º Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-13), con el fin de dictar las bases y sus aplicaciones para mitigar sus efectos.

Día 4 de Diciembre: Los técnicos y científicos más destacados exponen ante los ministros el Informe de Síntesis sobre el Cambio Climático que determinó el IPCC tras los estudios de éste último año. El informe es devastador y sus evidencias dejan atónito a cualquiera que sea capaz de preocuparse por su futuro inmediato y mucho más por el de sus hijos.

Día 5 de Diciembre: Los ministros de comercio reunidos en Bali, abogan por la reducción de las barreras comerciales para los productos energéticos que obtengan bajas emisiones de gases, propuesta que topó con la oposición de algunos desarrollos de beneficiencia que ya habían propuesto en alguna ocasión este tipo de iniciativas y no habían sido aprobadas por los países occidentales.

[La propia conferencia emitirá unas 25.000 toneladas de CO2 a la atmósfera]

Día 6 de Diciembre: Once congresistas estadounidenses se oponen a su presidente ante la ONU, con el fin de llegar a una negociación que sea efectiva contra el calentamiento global. Dichos diputados pedían darle la espalda a la Administración Bush y seguir adelante con las negociaciones, puesto que en el 2008, el nuevo presidente electo, se espera, esté más abierto a este tipo de negociaciones.

fotoDía 7 de Diciembre: Se estima que la propia conferencia emitirá unas 25.000 toneladas de CO2 a la atmósfera al calcular que una persona emite 132 gramos de Co2 por kilómetro recorrido en avión. Hasta la fecha más de 10.000 personas se han desplazado en avión hasta Bali, y todos usan taxis en sus desplazamientos por la isla. Curioso dato que muchas delegaciones trataron de mitigar con ayudas de otro tipo.

Día 8 de Diciembre: Continúan las negociaciones y la destacada oposición de EEUU a estimar una cifra exacta para reducir las emisiones. España anuncia mitigar su huella en la conferencia, participando en un programa dotado con 2.800 euros que corresponden a las 280 toneladas de CO2 emitidas por los desplazamientos de los ministros y representantes españoles, que se destinarán a la rehabilitación de una mini central hidroeléctrica en Sumatra.

Día 9 de Diciembre: Una marea negra inunda las costas de Corea del Sur tras el accidente de un petrolero que vierte más de 10.500 toneladas de petróleo al mar. Si una de las evidencias del cambio climático es la acción del ser humano, aquí tenemos una muestra que arrasará con Taean Haean, el único parque natural del país coreano que abarca una costa de 530 kilómetros y 120 pequeños islotes. En sus alrededores peligra la bahía de Chonsu que alberga una importante biodiversidad de aves locales.
Mientras tanto en la conferencia están intentando elaborar un calendario que les guíe en sus acciones contra el cambio climático, tras el actual protocolo de Kyoto que finalizará en el 2012


Día 10 de Diciembre: EEUU, manifiesta definitivamente que NO se comprometerá a una limitación en las emisiones de gases de efecto invernadero. Los países en vías de desarrollo le secundan. China, India, Brasil y el G77 (grupo de países con economías en transición) sólo aceptarán reducciones voluntarias, defendiendo el derecho al desarrollo y evidenciando que sus emisiones son inferiores a cualquier país ya desarrollado. Mientras un chino emite unas 4 toneladas de CO2 un estadounidense emite 20...

La gran polémica de los biocombustibles


¿Solución a los problemas energéticos u óbice para el incremento en el precio de las materias primas más básicas? Este mes, Otro Mundo es Posible entra de lleno en la gran polémica generada a nivel mundial alrededor de esta cuestión.

A continuación vamos a tratar de desglosar paso a paso todos los datos que nos ayuden a esclarecer parte de la polémica generada.

El importante y rápido avance tecnológico que se está produciendo actualmente en el desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a la bioenergía se ha convertido en una espada de doble filo que amenaza con desequilibrar el orden mundial y que ha visto su culmen en el último informe publicado por la ONU ("Energía sostenible: Un Marco para la Toma de Decisiones" – descargar informe completo - ) en el que se alertan de los contras de esta, a priori, limpia y económica manera de producir calor, electricidad y combustibles para el transporte.

Comencemos desgranando las bondades de los biocombustibles:

Que muchos países hayan sido seducidos por la producción de una energía que puede ser creada en sus propios territorios sin necesidad de disponer de materia prima específica, tales como el petróleo, el gas o los combustibles fósiles, y cuyo principal proceso de transformación es la propia fotosíntesis basada en el agua y la luz, no resulta un pensamiento descabellado. Si a esto unimos la generación de puestos de trabajo e infraestructura necesaria y las posibilidades de desarrollo de estas nuevas materias, podemos llegar a pensar que cualquier país debería optar por este tipo de producción en su territorio.
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Una vez generado el biocombustible, se podría dotar de un suministro constante y regular, dentro de las propias fronteras, de un combustible limpio y económico a aquellos lugares dónde se carecía de suministro, lo que también ayudaría al autodesarrollo de las zonas más pobres de cada país, dónde la falta de energía sumía a los pobladores de la región en un ciclo de pobreza y carencias difícilmente esquivable.

La creación de nuevos ingresos y de una infraestructura de empleo estable serviría para revitalizar las zonas rurales de estos países, generalmente los más pobres entro los más pobres del mundo, si tenemos en cuenta que la mayor parte del empleo generado por la industria de los biocombustibles se producen en los sectores de la agricultura, el procesamiento y el transporte.

Es por todas estas razones que muchos países, tales como India, Zambia, Malasia o la propia Argentina, han tomado una serie de medidas favorables a la producción de biocumbustibles. La propia Unión Europea prevee que en 2020 se alcance una cuota del 10% de todos los combustibles de esta manera. Algunas de estas medidas le sonarán al lector habitual de esta sección.

Sin embargo, el informe que la ONU presentó el pasado mes de abril supuso un jarro de agua fría en una industria que ha visto como su producción se doblaba en los últimos cinco años y cuya progresión era similar en los cuatro siguientes.